El efecto de la crisis sobre la salud mental

Las consecuencias de la crisis económica son de todos conocidas: empresas que quiebran y se ven obligadas a cerrar, trabajadores que pasan a engrosar las cifras del desempleo, familias que no pueden llegar a fin de mes, personas que no pueden hacer frente a sus hipotecas y se ven abocadas al desahucio… Todo ello no se limita sin embargo a una cuestión económica o a un problema para garantizarse las necesidades básicas de alimento, vivienda y unas condiciones de vida dignas, sino que conlleva numerosas implicaciones personales y psicosociales. Está establecido de manera sólida que las circunstancias socio-económicas en las que se ha de desenvolver una persona se asocian a aspectos como su nivel de bienestar subjetivo, su calidad de vida y su salud y, como una dimensión más de ésta, a la posibilidad de sufrir problemas que afectan a la salud mental en concreto.

La crisis nos enferma

Incluso para aquellas personas que tienen la suerte de estar dentro del mundo laboral, la crisis también les pasa factura. Se impone, desde la óptica de la empresa, el hacer más por menos. Más horas de trabajo por menos remuneración, más implicación por menos categoría… e incluso donde el agradecimiento y la valoración, está en un segundo plano o inexistente.

¿Existe cura?

Siempre es mejor el arte de la prevención…. pero la sociedad actual nos arrastra a un torbellino de situaciones, donde las emociones siempre se encuentran a flor de piel.

Tenemos que ser felices, debemos ser capaces de administrar el desgaste de nuestras emociones, debemos ser inteligentes en este aspecto, tenemos que cultivar dentro de nosotros el arte de “Felicidología”.

Felicidología es la ciencia que trata la felicidad de esta vida, a través de un camino lógico, de unas pautas lógicas para vivir.
¿Cómo está compuesto tu mundo interior? ¿Porqué vivimos con tanto conflicto interno? y ¿qué hacer para alcanzar la paz? Una paz que no sea un rendirse, sino más bien que represente la felicidad que desde siempre hemos anhelado.

Para alcanzar esta paz es importante aprender a gestionar tus emociones y encontrar su origen. Negarlas o reprimirlas solamente nos produce desasosiego y afecta nuestra vida, nuestra felicidad, nuestra salud, nuestras relaciones y nuestro rendimiento. Es importante aprender a construir las estructuras mentales fundamentales para ir creando nuestra vida de forma que nuestros problemas sean llevaderos y nos sirva para crecer.

Han sido muchos los escritores, filósofos, y grandes hombres en general, que a lo largo de la historia, han hablado de la felicidad. Hay mucho escrito sobre el tema. Y hoy día, la felicidad es uno de los temas estrella en las secciones de auto-ayuda de cualquier librería o biblioteca. Sin embargo, nos encontramos ante una paradoja. Según las encuestas, en el llamado “primer mundo” la sociedad busca y obtiene mayores ingresos económicos, pero la felicidad de la gente apenas aumenta; sin embargo, en los países menos desarrollados económicamente, con niveles de renta bajos, hay más felicidad, y también menos delincuencia, menos depresión, menos estrés, menos alcoholismo… que en el primer mundo. ¿Por qué? Porque los bienes materiales no dan la felicidad.
Al decir de los clásicos, todos los seres humanos quieren vivir felices, y nacen con todo lo necesario para lograrlo; pero al ir a descubrir lo que hace feliz la vida, van a tientas, y se hace difícil conseguir la felicidad.
En esta sociedad Occidental en la que vivimos, y una vez superada la escasez económica, quizás el aburrimiento sea nuestro mayor peligro. Necesitamos saber qué hacer con nuestra vida, pues de ello depende nuestra felicidad.
Citas:

  • Evita, por encima de cualquier circunstancia, la tristeza; que tu alegría no sea tanto de las circunstancias favorables como fruto de ti mismo. Periandro de Corinto.
  • Cuando hacemos lo que es correcto y  bueno, estamos abonados a ser felices. Sri Ram.
  • Buscando el bien de nuestros semejantes encontramos el nuestro. Platón.
  • No hay más que una manera de lograr la felicidad: vivir para los demás. Tolstoi.
  • No aspires jamás a la vanidad de ser rico; contribuirás a que haya pobres. Entrégate al natural deseo de ser dichoso; hay felicidad para todos. Máxima Pitagórica.
  • La felicidad del ambicioso depende de la acción ajena; la del voluptuoso, de sus pasiones; la del prudente, de sus propios actos. Marco Aurelio.
  • El hombre que con paciencia y perseverancia dedique toda su vida al descubrimiento del Bien y la Verdad, gozará de una felicidad profunda. Confucio. 

 

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